miércoles, 16 de noviembre de 2016

España la excepción excepcional


Para Domingo González, pensador excepcional del mimetismo


La manifestación de hace unos días en Barcelona en la que miles de personas apoyaban la desobediencia de los más altos cargos políticos de la región a las leyes españolas ratifica lo evidente: los independentistas de Cataluña se consideran una excepción.

¿Pero qué es la excepción?

No creo que nadie, aunque tenga apego a la rutina, pueda oponerse a lo insólito.

Es más, como ya dejó dicho Carl Schmitt, la excepción no sólo confirma la regla, sino que ésta vive de aquélla.

Y es que incluso en el lugar privilegiado de la norma, el Derecho, todo son excepciones.  

Así, frente a las acusaciones, la defensa del reo lo único que expone y solicita son atenuantes y eximentes, causas que impiden la aplicación de la ley al caso concreto o que motivan que se ejecute de una manera distinta de la habitual.

Bajo estas circunstancias, la excepción se plantea como administración "justa" de la regla.

Acabáramos: lo justo es la excepción.

Esto es lo que vienen a decir los catalanes sediciosos.

La cuestión es por qué la respuesta de los españoles a los independentistas no se plantea desde el punto de vista de la peculiaridad.  

La excepción no debe considerarse sólo como elemento antijurídico que viene a quebrar las normas, sino también como factor no previsto en la regularidad de las leyes humanas y divinas.

Si España como nación tiene un sinfín de argumentos para oponerse al separatismo, también está en una posición favorable para dar la batalla donde los levantiscos se creen seguros, esto es, la reivindicación de lo raro, el derecho a la novedad.    

Y para ello España debe presentarse como la excepción máxima.

Un hecho como España ocurre rara vez, pues lo que hoy consideramos la normalidad de la nación española nace de múltiples excepciones consistentes en la decisión de poner fin al desorden natural de las cosas en distintos momentos históricos.  

Con el añadido de que lo logra: España es la excepción a la rutina (nada es más habitual que el caos) porque a la decisión le acompaña el éxito de hacer posible el cumplimiento regular de sus leyes durante siglos en un territorio que considera suyo. 

¿Cabe mayor extravagancia?

Se puede entender que otras excepciones quieran oponerse a España por considerarla añeja o capitidisminuida.

Pero sin el planteamiento de España como "excepción excepcional" la batalla política sobre la unidad del país empieza el partido perdiendo dos a cero.

No entro a discutir si la geografía que hoy reclaman para sí los sediciosos fue o es una excepción, porque de lo que no hay duda es que si lo fuera ha sido fallida. Tanto histórica como política como ideológicamente.

España supone una auténtica excepción frente a esa pretendida singularidad catalana, que en realidad no deja de presentar una monotonía indiscutible, esto es, el hábito de Cataluña de fracasar como entidad política independiente.

¿La sucesión de frustraciones del "hecho diferencial" catalán modelo de éxito, ideal a perseguir?  

Me quedo con la locura de la excepción española que creó su propia mesura: España.


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miércoles, 12 de octubre de 2016

El único paraíso fiscal será... EE.UU.


Debo a la bonhomía del eminente profesor Domingo González haber repasado la eventual actualidad de la propuesta política que se recoge en mi libro "El único paraíso es el fiscal".

Con motivo del monográfico que le dedicó en su programa radiofónico "Platón regresa a la caverna", http://www.ivoox.com/platon-regresa-a-la-caverna-11-10-2016-el-unico-audios-mp3_rf_13276662_1.html#comments  tuve que releerle intentando poner a prueba la trabazón de un argumentario provocador en tanto que novedoso.

No hubo sorpresa, pues pasados dos años desde su publicación el pequeño libro resiste el paso del tiempo porque contiene los fundamentos políticos, económicos y jurídicos suficientes para sustentar una alternativa realista al Estado Caníbal.  

Los argumentos de autoridad que sacó a colación el profesor González (algunos de los cuales yo desconocía) para reforzar las ideas que en la obra se contienen dan fe de lo anterior.

Aprovechando la circunstancia radiofónica quise ponerme al día sobre las vicisitudes de los denostados paraísos fiscales, lo que me permitió tener conocimiento de una noticia que sí me dejó estupefacto. 

La reunión del Club Bilderberg celebrada en Dresde (Alemania) entre los días 9 y 12 del pasado mes de junio, tuvo entre sus temas estrella una ponencia en la que, a iniciativa del ex-secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, ¡se defendía la conveniencia de que Estados Unidos se constituya en el único paraíso fiscal del mundo!

La noticia fue publicada por "El Confidencial Digital" el 6 de junio: http://www.elconfidencialdigital.com/dinero/papeles-Panama-protagonizan-Club-Bilderberg_0_2721927808.html

A fuer de ser sincero tuve que leerla hasta tres veces.

Ni en sus más delirantes sueños podía imaginar el autor de "El único paraíso es el fiscal" que su vanidad fuera colmada "ad eternum" ni más ni menos que por el doctor Kissinger, odiado por la izquierda paleolítica y también por la ultramoderna, y admirado por quien esto escribe desde que leyó su monumental "Mis Memorias" (Ed. Atlántida, S.A., 1979).

El motivo alegado para transformar a EE.UU. en un paraíso fiscal es la seguridad, pues se considera que la democracia americana es el único sistema político que haría compatible la baja fiscalidad y el control de los capitales delictivos.  

¡Eureka!

De repente, el programa de ruptura política contenido en mi libro deja de ser una "boutade" para convertirse, gracias a la carta de naturaleza otorgada por el discreto pero influyente Club Bilderberg a los paraísos fiscales como forma política, en la auténtica alternativa a los Estados Caníbales que en el mundo desgobiernan.

Sigo pensando que España reúne todas las condiciones para ser un ejemplar paraíso fiscal dirigido por un Gobierno Limitado.  

Ahora parece que el Imperio USA también sería un lugar idóneo.

Sea como fuere, por obra y gracia de Kissinger y su distinguido sanedrín de amigos está confirmado: el único paraíso es el fiscal. 


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domingo, 2 de octubre de 2016

Ataque parto


Sánchez quería pactar con los chavistas de Podemos, Puigdemont es rehén de los racistas de las CUP (¿dónde quedó el "moderado" Antonio Baños?) y el jefe de Podemos, Leniglesias, es  acusado de centralista por su socia andaluza.

Aunque me repita, debo insistir por enésima vez que en los sistemas políticos con competencia electoral no hay otra ley que el "juego del gallina", o lo que es igual, el loco gana y el cuerdo pierde..., salvo que se neutralice el macabro juego, como vimos ayer.   

Dejemos por un momento la actualidad y retrocedamos para ilustrar lo que nos ocurre al año 1935 en el que el teólogo católico Erik Peterson publicó un libro titulado "El monoteísmo como problema político" (Ed. Trotta, Madrid, 1999).

La intención del pequeño tratado era probar la imposibilidad teológica de la "teología política", tesis que dio pie años más tarde al Concilio Vaticano II, esto es, a una Iglesia católica subordinada al sueño laico del fin de la historia gracias a la democracia y el liberalismo.

Uno de los críticos más acerados de Peterson, el también teólogo Hans Barion, denominó al libro del primero "ataque parto" por cuanto liquidaba siglos de teoría y praxis teológica.

Pues bien, el intento de Sánchez de formar un Gobierno "transversal" con chavistas y separatistas que ha liquidado al PSOE de la Transición ha supuesto el "ataque parto" para la situación política española.

"Ataque parto" provocado por el factor constitutivo de los sistemas políticos contemporáneos: el "juego del gallina". Esa absurda competición entre los políticos por ver cuál de ellos frena más tarde ante la inminencia del abismo, por cuanto el ganador es el que niega el riesgo y se comporta siempre de manera irresponsable.* 

El 31 de mayo de 2015 publiqué un artículo en este blog donde, disculpen la autocita, vaticinaba lo siguiente:

         "Por desgracia ningún país está libre de tener que afrontar a lo largo de su historia  partidas decisivas del "juego del gallina", aquellas donde uno de los jugadores no teme el suicidio en su lucha por ganar.          
       Lamentablemente España tendrá que jugar una en los próximos meses. Y habrá que jugarla para neutralizarla.  

     Como en toda gran competición sólo habrá dos bandos.

    Uno lo integran los Populistas que se consideran Ilustrados, que ya están organizando su Frente Popular, que no es más que una Gran Coalición de izquierdas.

     El otro grupo estará formado por los enemigos de  aquéllos, que conformarán otra Gran Coalición, en la que no faltará el PSOE aunque Pedro Sánchez aún no lo sepa o finja no saberlo".


Durante más de un año se ha intentado evitar jugar la diabólica partida intentado atraer al loco al redil mediante la absurda táctica de introducirle en las instituciones (pacto en el Ayuntamiento de Madrid y en distintos gobiernos autonómicos y locales).

Me atrevo a utilizar la palabra "absurda" porque el irresponsable se retroalimenta: cuanto más consiga, cuanto más poder acumule, con más urgencia quiere TODO. Y es que la dinámica del "juego del gallina" no tiene fin..., hasta que uno de los jugadores termina en el precipicio o se neutraliza el juego.

Como decía el gran escritor político italiano Carlo Gambescia también en este blog a cuenta de los políticos insensatos, "la política siempre se venga".

Y ayer se vengó a modo de Sánchez, el que desató el "ataque parto" jugando una auténtica partida del "juego del gallina" como forma de vencer a Rajoy y a los críticos de su partido, que acabó en su muerte política.

Sánchez, después de meses de parálisis tomó la decisión de iniciar el Gran Juego: el PSOE encabezaría el Gobierno de los podemitas con el apoyo de los separatistas en la creencia de que él podía evitar el abismo que le auguraban sus barones y el PP. 

Su planteamiento no dejaba lugar a dudas: llevaré el coche (el PSOE) hasta un centímetro antes del abismo (la ruptura del país) y ganaré (el Gobierno de España). Y os aviso que si no lo consigo despeñaré el coche y yo con él.

Su intento de convocar un Congreso Extraordinario con el objeto de hacerse reelegir y tener carta blanca para poner en marcha su estrategia fue el punto de no retorno y el testimonio de que la apuesta de Sánchez iba en serio, de que la amenaza de destruir el coche si no le seguían era cierta.

La respuesta de los críticos de su partido pasará a la historia política de España.

Ante la evidencia de que la partida había que jugarla, de forma inopinada los patriotas del PSOE no secundaron a Sánchez y dejaron que se suicidara él y reventara su coche. Porque el PSOE de Sánchez acabó ayer.

Lo fácil a corto plazo hubiera sido acompañarle en su viaje al abismo ante el riesgo inmediato de que el insensato destruyese el vehículo si no le apoyaban.

Pero de forma heroica, pues se opusieron a un líder elegido por la militancia, le dijeron que "no" a fuer de ser estigmatizados como golpistas.

Y Sánchez, estupefacto ante semejante osadía de sus compañeros, hizo caso a la recomendación de sus padres de que había que hacer honor a la palabra dada, cumplió su amenaza y se precipitó al vacío, destruyendo con él al PSOE del Gobierno transversal.

El PSOE con la "E" de España se salvó ayer, al menos de momento, pues el partido resultante del "ataque parto" es ya otra organización. 

Ya no es el PSOE de los separatistas ni de Podemos. 

Pero tampoco es el PSOE de la Transición, pues el "ataque parto" ha dado a luz un Partido Socialista dispuesto a formar de manera directa o indirecta una Gran Coalición con el PP, lo que ya fue vaticinado ¡en 2012!
El PSOE se ha visto en la obligación de jugar al gallina y ha pagado su precio: el conductor imprudente (Sánchez) ha muerto en el intento, y para sobrevivir el Partido Socialista se ha incorporado al coche del que antes era su enemigo (el PP). 

Sí Carlo. La política se vengó.

Y el "juego del gallina", ayer, perdió.

Pero habrá más partidas. Y habrá que ganarlas.


Juego del gallina: Comprenderán al instante a lo que me refiero si recuerdan a James Dean en “Rebelde sin causa” celebrar con otro joven una carrera de coches en dirección al vacío de un acantilado. El motivo de la disputa era acreditar quién era el más valiente, y el ganador resultaba ser quien frenaba más tarde, el último que se arrojaba del coche justo al límite del precipicio. El que tomaba antes la prudente decisión de parar era el perdedor, "el gallina”.


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sábado, 3 de septiembre de 2016

Sánchez fríe empanadillas y terminará quemando Móstoles


Transcurridas 24 horas ya puedo ratificar que apenas nadie ha llamado la atención sobre el que considero principal comentario de San Sánchez Bueno Mártir durante su intervención parlamentaria de ayer por la tarde.

Vino a decir que si Rajoy traía al Congreso un Decreto para mantener el poder adquisitivo de las pensiones su partido lo aprobaría, a pesar de que Dº Mariano seguiría siendo la encarnación del Mal.

De semejante comentario se deduce que los Decretos que lleven la rúbrica de Rajoy están libres de culpa si, y sólo si, los sanciona el PSOE. 

Parece pues que hasta un santón como Sánchez entiende que hay políticas de Estado (las que él tenga a bien, claro) que resultan indiferentes que las decida y apruebe un Primer Ministro corrupto al frente de un partido imputado por financiación ilegal.

¡Acabáramos!

La política la pueden hacer hombres sin virtud porque la virtud depende de la política que se decida, no de los hombres que la aplican.

Bajo la evidencia contenida en el anterior párrafo y admitida por el propio líder socialista ayer viernes, ¿por qué motivo San Sánchez no negocia con el maligno Rajoy un Presupuesto del Estado o un programa de reformas?, ¿acaso sólo están de acuerdo en subir las pensiones a los jubilados?, ¿pero no somos todos hijos de Dios y súbditos del Estado Caníbal?

Parece ser que el PSOE ya ha inundado el Registro del Congreso de los Diputados con cientos de iniciativas parlamentarias similares a la que Sánchez dijo que apoyaría si las presentase el Partido Popular.  

Como vivimos en el mundo al revés, apuesto que si el Gobierno del PP da vía libre a las iniciativas del opositor PSOE terminará obteniendo el visto bueno de éste a unos Presupuestos Generales del Estado, aunque no sea más que para dotar de fondos a sus solicitudes parlamentarias.

Y de ahí a la Gran Coalición PP-PSOE sólo habría otros cuantos sinsentidos.  

¡Viva la vida loca!

Pedro Sánchez, por insistir en su "no" continuado y sostenido a un Gobierno de Rajoy, a la vez que le conmina a que apruebe mediante Decretos-Leyes un sinfín de proyectos que trae el PSOE al Congreso, se ha convertido en la señora con dos hijos en la mili en Móstoles que freía empanadillas mientras telefoneaba al programa de radio "Encarna de Noche"-Millán Salcedo, y que cuando ést@, enfadado, le requería para que contase por qué había llamado luego de unos minutos en antena en los que no dijo más que sandeces, terminaba contestando que iba a quemar Móstoles.

Pues eso. 

¡Martes y Sánchez en el Congreso! 


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viernes, 2 de septiembre de 2016

Sánchez pastor de almas


Uno de los graves problemas de la no existencia de división de poderes, es decir, a Dios lo que es de Dios, y a César lo que es de César; es que a éste se le acumula todo el trabajo. Y claro, lo primero es solucionar lo sagrado. De ahí que lo profano ande hecho unos zorros.

El inconveniente añadido de la concentración de poderes es que el Único que queda no tiene experiencia en resolver los nuevos asuntos que jamás trató, léase, el perdón, la confesión, la penitencia..., lo que acaba provocando que los reenvíe a la sección judicial del Poder, creada expresamente para guardar y archivar aquello que se ignora qué hacer con ello.

Eso o celebrar sacrificios laicos en palacios del Estado.

Viene a cuento lo anterior porque en el día de la segunda votación al candidato a Presidente de Gobierno, unos dicen realizar un acto político pero otros se aprestan a ejecutar un fallido pastiche religioso, en concreto, la ceremonia del fracaso del Pastor Sánchez en lograr la purificación, vía renuncia, del corrupto y malvado Rajoy en el templo del Congreso de los Diputados.   

El chafarrinón de un candidato frustrado pero que conserva el Poder y de un santurrón con traje y corbata que no logra la expiación del réprobo, es consecuencia inevitable de la confusión entre lo mundano y lo sacro.

Y como la cabra tira al monte y el hombre busca la trascendencia, ya dije más arriba que lo primero es estar a bien con lo sagrado aunque se hunda lo profano. O lo que es igual, de la solemne casona de la madrileña carrera de San Jerónimo no saldrá un Gobierno hasta que el actual César purgue sus pecados.   

Pero, ¿a quién se le ocurre mezclar la corrupción y los Presupuestos Generales del Estado?

¿Qué tiene que ver la condenación de Rajoy con el déficit público, el poder adquisitivo de las pensiones o la renovación de la Comisión Nacional del Mercado de Valores?

No crean que no comprendo al Pastor Sánchez.

Yo entiendo que su desvelo esté motivado por lograr que Rajoy renuncie a sí mismo, que se prepare para una vida mejor, a ser posible con visitas cada quince días a la Audiencia Nacional para que el juez de guardia controle su libertad provisional.

Pero esa ascesis que quiere aplicar al Presidente en funciones por ver si le transforma en un hombre perfecto, esto es, en un honrado y abnegado político del PSOE, es imposible de lograr por medios políticos, por la sencilla y humilde razón de que la política parlamentaria ni salva ni purga ni expía. 

¿Nos debemos conformar entonces con que las leyes del Estado Caníbal lleven de manera indefectible la firma de supuestos herejes tan pérfidos como el susodicho Rajoy? 

¿Acaso importa? -respondo-.

Suponiendo que sí, debemos saber que para lograr la pureza de alma de nuestros políticos antes tendremos que crear medios "ad hoc" para un mundo antieclesiástico y superpolítico.

Quien lee el blog sabe que soy más partidario de la confesión (aunque al modo socialista, es decir, pública y gratuita), que de los ropones como forma de dirimir responsabilidades políticas.

Incluso creo que lo mismo que hay un Estatuto de los Trabajadores, habría que decretar un Estatuto del Político Arrepentido en el cual se detallaría con minuciosidad el procedimiento por el cual el cargo público inmoral deja de serlo y pasa a convertirse en una persona reconciliada consigo mismo y con sus semejantes. Me atrevo a publicar un borrador del Estatuto en éste marco. 

Pero antes de que la ya mundialmente famosa Comisión Ejecutiva Federal del PSOE se reúna unas cuantas veces más y apruebe las nuevas instituciones de depuración, que no debieran ser estrictamente judiciales, políticas ni religiosas, aunque sí desarrollarán procesos que tendrán efectos políticos y antecedentes religiosos, el Pastor Pedro debe entender que el cielo y la condena de Rajoy pueden esperar, pero los señores del maletín que vienen de Bruselas y los españoles, por éste orden, no. 

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domingo, 31 de julio de 2016

La paradoja del mediocre a cuenta de "ciudadano Felipe"


El artículo que hace el número cien del blog pretendía que fuera algo especial.

Pero como no voy a hablar de la geografía ni de nuestras tradiciones, mi gozo en un pozo. O lo que es igual, el post no puede tratar más que de la rampante mediocridad. 

¡Qué le vamos a hacer!

El caso es que un dizque comunista se jacta con facundia de considerar a Su Majestad Felipe VI como "ciudadano Felipe".    

Entiende el aristócrata de los Presupuestos del Estado que con ello pone al monarca "en su sitio".

¿Pero qué hace el prócer al cambiar el tratamiento del Rey?

El objetivo, viniendo de un orgulloso republicano de la II República, no puede ser otro que rebajar el rango del titular de la Corona. De Su Majestad a ciudadano. 

El problema de semejante sustitución es que el diputado siniestro, queriendo degradar la institución de la Monarquía, lo que está haciendo es echar por tierra la condición de ciudadano.

"¡Felipe, no eres más que otro ciudadano!", -sería el mensaje escasamente subliminal del orgulloso izquierdista.

Parece ser que ésta ocurrencia resulta graciosa a los medios de información afines al comunista, que no pierden oportunidad de resaltarla cuantas ocasiones se tercien.

La verdad es que un servidor no le encuentra la gracia por ningún lado, aunque la importancia de quien esto escribe se aproxima a cero.

Lo realmente grave para el chistoso es que Saint-Just, el célebre revolucionario francés que seguro nuestro protagonista tanto admira sin saber por qué, consideraría el sarcasmo una infamia, un delito precisamente contra los ciudadanos y contra el pueblo.  

Saint Just, veinteañero que ejerció de acusador en la Asamblea contra el luego guillotinado Luis XVI, en su famoso discurso dejó dicho que la monarquía no es un rey, sino "el crimen de realeza" y que la soberanía del pueblo era "cosa sagrada".

Pero sobre todo gritó al cielo que lo que en ningún caso era el rey era "un ciudadano". "¿Qué es un rey comparado con un francés?" -sentenció-.

Los ciudadanos para Saint Just eran sujetos políticos que determinaban la voluntad común..., excepto el rey, ajeno por completo a la voluntad omnipotente del pueblo.

Los defensores de Luis XVI en la Asamblea aceptaron el argumento de los jacobinos y pidieron que fuera el pueblo soberano quien tuviera la última palabra sobre el destino del monarca.

Lo que fue respondido con la célebre diferencia entre "voluntad general" y "voluntad de todos", es decir, aunque todos perdonasen, la voluntad general no puede hacerlo.

La víctima (el pueblo) no puede perdonar al culpable (la Monarquía), y dado que el Rey va unido a la institución, la ejecución del monarca es la única forma válida de dar por finiquitada a la Corona y por reparado el crimen de realeza.

Siguiendo la estricta literalidad de las palabras de Saint Just, es obvio que el funcionario político patrio admirador de Saint Just habría sido enviado a la horca por Saint Just por considerar al monarca un ciudadano, esto es, una persona con derechos políticos capaz de concurrir a la formación de la voluntad general.

Sin embargo, ¡oh paradoja!, por blasfemar contra la república y el pueblo al considerar al Rey Felipe VI un ciudadano, el político perdonavidas que se declara republicano pasa entre sus votantes y entre los que no lo son por ferviente antimonárquico.

El hombre moderno se constituye en sujeto político porque no quiere ser lo que es.

La novedad histórica consiste en que quiera ser alguien peor de lo que realmente es.

Artículo centenario y centenares de políticos mediocres y analfabetos rabiosamente orgullosos de serlo.

¡Lo hemos conseguido!



Saint Just seguramente  fue catalán, rama indepe.
Por lo visto algunos diputados catalanes han decretado la independencia unilateral de Cataluña proclamando la soberanía absoluta del Parlament, obviamente sin que el pueblo al que tanto apelan les haya dado su aprobación.

No obstante, conociendo la diferencia establecida por Saint Just y sus camaradas entre "voluntad general" y "voluntad de todos", ¿algún lector piensa que si los ciudadanos de Cataluña se opusiesen a la voluntad general de Puigdemont, Mas y Junqueras éstos amantes del género humano catalán les harían caso y se irían a sus catalanas casas?

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viernes, 29 de abril de 2016

Elogio de la confesión

A Luis Aguilar, por motivos totalmente confesables


Uno de los símbolos esenciales de la decadencia del cristianismo es la pérdida de prestigio de la confesión, ese ritual con dos caras de una misma moneda: la autodenuncia y el perdón. 

En realidad su ocaso no debe extrañarnos. ¿Para qué vamos a confesarnos si toda una suerte de formas de delación se cuidan de hacerlo por nosotros?

La denuncia, la querella, la amplia gama de informes administrativo-policiales, el interrogatorio, las cámaras de seguridad y Hacienda, sobre todo Hacienda, nos liberan de la penosa costumbre milenaria de reconocer voluntariamente nuestros errores.

Ahora bien, como nadie da duros a dos pesetas, el precio de evitar la confesión es el rastreo eterno de la culpa.

La ventaja de declarar de manera espontánea el error era su extinción por medio de las obras de penitencia.

Ese doble juego de arrepentimiento íntimo al que le sigue el perdón permitía que la conciencia de cada uno fuese la auténtica y más eficaz coacción terrenal.

Ese decir secreto, pero ininterrumpido, al que no escapaba el más mínimo desliz nos dispensaba de padecer los severos dispositivos de indagación que hoy se nos aplican, eso sí, por nuestro bien.     

El principio de derecho penal según el cual todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario, paradójicamente ha conducido a que el Estado tenga toda la legitimidad para demostrar por cualquier medio, por supuesto democrático, que cada ciudadano es culpable.

La judicialización de las conductas individuales ha convertido en inútil la conciencia, puesto que si no se demuestra mi culpabilidad después del múltiple escrutinio de inspectores, bancos, jueces, policías y sus inacabables artilugios investigativos será porque estoy limpio, ¿no?   

De momento, -cabría contestar-.  

Y es que la ciudadanía no se divide entre culpables e inocentes, sino entre culpables y provisionalmente inocentes.

Cuando el procedimiento de vigilancia era la confesión, el mal quedaba en la Iglesia y desde allí se remitía al Cielo con el fin de evitar que su acumulación obstaculizase la vida cotidiana.

Hoy todos los delitos, faltas y banalidades se guardan en archivos infinitos a la espera de ser utilizados conforme a criterios de oportunidad.  

El culpable siempre tendrá un testimonio de su pasado y el todavía inocente un historial plagado de pequeños desórdenes que anticipan su inexorable culpabilidad.  

El olvido de la confesión como procedimiento válido para expiar las faltas ha convertido la vida en un escenario de espías, donde el miedo impide otra acción que no consista en protegerse de lo que hiciste ayer.

Cuando la Audiencia Nacional gobierna jaleada por el entusiasmo de los políticos que se llenan la boca de multitud, he creído necesario echar mi cuarto a espadas y hacer un elogio de la confesión en perjuicio del control administrativo-judicial de los actos de los políticos y de las multitudes. 


Creo que ahora estoy en condiciones de explicar por qué despenalizar la financiación ilegal de los partidos políticos no debe suponer impunidad, sino la forma de evitar que la política se convierta en la memoria selectiva de venalidades para beneficio de logreros. 


Fouché en su archivo
Si hay un personaje que ilustra el contenido del artículo ése es Fouché.
El jacobino que terminó sirviendo a Luis XVIII, a cuyo hermano Luis XVI contribuyó a asesinar; el Ministro de la Convención, del Imperio y de la República, basó su poder en la acumulación científica, puntillosa de las deshonestidades públicas y privadas de los políticos.
El retrato que Stefan Zweig (Ed. Acantilado, 2011) hace del "Mitrailleur de Lyon" es el mayor elogio, por vía indirecta, que jamás se hizo a favor de la confesión pública como forma de evitar a los Fouché que deben su éxito a la administración de las miserias en que consisten los archivos del Estado.



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